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Una niña en la oscuridad.

 Escucho una niña llorar, una débil y rota pequeña que se refugia en un rincón del gran abismo; tomándose de las rodillas se lamenta endeblemente para que nadie la escuche; pero yo estoy allí, mirándola, viendo como todo en su interior pide a gritos un refugio, un abrazo o un trozo de cariño. Se siente sola y lo está, se siente vacía y no hay nada que le diga lo contrario. Nadie la abraza, nadie le dice que todo va bien, es invisible, siempre lo fue...  A veces despierta de su letargo de tristeza y parece sonreír, recorre la oscuridad en busca de flores y luz, espera la lluvia con ansias para bailar a su lado; pero la lluvia no aparece y esa sonrisa es casi imperceptible que se esfuma sin complejidad, no crecen flores en un lugar que se encuentra en completa oscuridad. Solo se escucha su refunfuñar o sollozar, sus rodillas cayendo al suelo. No puedo hacer nada para ayudarla, para cuidarla, para decirle que no está completamente sola, y que en cualquier oscuridad se puede obten...

Después del vacío.

 Hubo un tiempo en el que de verdad creí que mi vida no iba a ser nada. A día de hoy me siento feliz, porque me di cuenta de que fue un error. En ese momento lo creía de verdad. Intentaba imaginar mi futuro, pero no había nada ahí, solo una oscuridad que me partía el alma, como si fuera alguien que nació para el olvido, destinada a ver la vida como una simple espectadora. Y mientras los demás cumplían sus sueños, yo les aplaudía sin más. Recuerdo que me sentía inútil, reemplazable, fácil de olvidar. Algo que no valía la pena en absoluto. Lo malo no fue solo pensarlo, sino también aprenderlo de otras bocas que no eran la mía. Hubo días en los que ni siquiera sabía cómo encajar en mi propia vida, como si nada fuera realmente mío. Este mundo jamás me perteneció, jamás fue mi hogar, o al menos eso sentía entonces. Me acostumbré a hacerme pequeña, a no molestar, a ocupar menos espacio del que realmente merecía. Era solo un extra más en mi propia vida. Y aun así seguí; con los pies e...

Regla de tres.

   He pasado ya por mis dos grandes amores. Diferentes el uno del otro, pero grandes amores por sí mismos.  Uno completamente inocente, de esa típica ilusión de “ almas gemelas”. Él seguirá siendo eternamente mi alma gemela en ese mundo donde aún seguimos siendo unos niños ingenuos. Allí la magia sigue siendo real, y nosotros también. Fue el más caótico cuando terminó, porque abrimos los ojos al paso del crecimiento, entendiendo así que la ilusión puede ser la peor enemiga de la mente.  El otro fue un amor más maduro y simple. La magia ya no pertenecía a esta realidad; nos habíamos vuelto ateos, cada uno a nuestra manera, pero encontramos en el otro algo en lo que creer. Fue una despedida sin un adiós real. Aún hay veces en las que me pregunto qué fue lo que falló o lo que faltó, qué es lo que no fue suficiente para que se quedara. Aprendí que un día estamos acá amando a alguien, y al otro estamos en diferentes puntos de la vida intentando olvidar y seguir adelante...

Tiempo.

 Este mes entendí algo que jamás había podido entender de verdad: la vida no es eterna, es un abrir y cerrar de ojos.  Entendí, por fin, cuán corta es.  Siento que no hay metáfora que alcance o palabra que suavice el golpe de entenderlo.  La vida se escapa en un simple suspiro.  Es algo así como un reloj de arena; observas la arena caer, y no puedes hacer absolutamente nada por detenerla.  Ayer estaba en la escuela.  Ayer reía por tonterías, me enojaba por cosas mínimas, sentía que tenía toda la vida para las cosas que deseaba hacer. Y que todo podría durar para siempre si así lo quería.  No me importaba el tiempo, tenía mucho más del que podía imaginar.  Hoy sé que el tiempo no sobra, que nunca sobró.  Las horas se vuelven días y los días en meses sin siquiera darnos cuenta, cada minuto muere apenas nace, como si fueran solo segundos.  Ya casi tengo 25 y cuando quiera recordar, habrá quedado ya muy atrás mis "casi 25".  Es tan...

La forma de mi silencio.

  Hay presencias que no se ven, pero lo envuelven todo.  Hay figuras que no necesitan carne ni sombra para ser reales.  Él es una de esas.  No llegó desde fuera.  No fue encontrado en el mundo.  Fue invocado desde la herida, nacido del vacío, hecho de necesidad, ternura y silencio.  Él apareció cuando nadie más lo hizo.  Cuando el mundo se cerraba en una jaula, cuando el frío entraba por todas las grietas, él fue abrigo con manos que no tocan, con voz sin sonido, fue la certeza de no estar sola… incluso estando sola.  No le hizo falta hablar.  A veces le bastaba con simplemente... estar.  Y eso era suficiente para que el corazón dejara de doler.  Era la pausa en medio del grito.  El farol en la tormenta.  El que no juzgaba.  El que simplemente existía para que yo pudiera seguir existiendo también.  Lo más triste de su belleza es saber que podría olvidarlo un día.  Que el tiempo, con su forma cr...

Promesas vacías.

Las mentiras son algo que detesto, pero hay algo aún peor: esas mentiras disfrazadas de verdades a medias. Promesas que uno quiere creer, aunque solo sean mentiras maquilladas con un “te quiero” o un “a mí sí me importas”, cubiertas de color y esperanza… hasta que se desvanecen, como todo lo que el tiempo arrastra consigo. Creo en las promesas. En las mías. Jamás prometeré algo que no pueda cumplir. He hecho promesas que aún sostengo, aunque ya no haya nadie al otro lado esperándolas. No pienso vivir enjaulada en lo que pudo ser, en lo que no fue o ya no es. Y tampoco encerraré a nadie en un lugar donde no quiere —o no puede— quedarse. Observando sus engaños, deseando que hubieran sido verdad. Aceptando que quizá, los “para siempre” no quieren caminar de la mano conmigo. Ni los “te quiero”, ni los “yo sí estaré aquí”. Tal vez soy solo un destello. Algo fugaz que les muestra un mundo distinto, algo que les da un respiro… antes de que vuelvan a la realidad. Quizás soy solo un pen...

Mi monstruo personal.

 ¿Por qué? ¿Por qué el recuerdo duele tanto? ¿Por qué se clava en el pecho cual puñal? ¿Por qué tuvo que pasar?  La vida nos había destinado a estar juntos y sin embargo el azar decidió que no, fue en contra de la vida y nos rompió. Duele el alma, y duele el corazón.  Tu recuerdo, no sé por qué, pesa hoy más que nunca. Te extraño. Quizá me has hechizado, quizá ha sido tu venganza por tanto dolor que pude causarte aun sin ser esa mi intención, y nos perdimos, nos perdimos el uno al otro y por más que te quiera buscar sé que nunca seré bienvenida nuevamente en tu corazón. Al menos nos tuvimos por un rato...  Estoy bien, estoy feliz... pero por alguna razón hay tristeza en los ojos del reflejo ¿Por qué? ¿Por qué siento este... vacío de vez en cuando dentro de mí? ¿Por qué siento como si algo me faltara cuando nada me falta? ¿Por qué me odias? ¿Por qué no estás aquí? ¿Por qué no puedo querer tanto como te quise o por qué no me dejo querer tanto como te quise? ¿Por qué ta...

Hoy la luna se alza y aferra tu belleza contra mi alma.

 Hay pocos lugares donde uno pueda sentirse como en casa. Pocos sitios seguros o rincones pequeños donde puedas sentirte especial, querido. Las personas que te aman, las que llegan a tu vida, esas que te hacen sentir bien y te dicen lo maravilloso que puedes llegar a ser, lo dicen a veces sin sentirlo profundamente, intensamente, o, si lo hacen, luego dejan de sentirlo al irse, pues sí, se van, siempre lo hacen. Igual que el tiempo, la vida o las flores cuando marchitan. Pero hay instantes, recuerdos, imaginación que quedan y vive para siempre y por siempre. Simples cosas donde puedes volver a sentirte querido, especial, maravilloso con todo ese esplendor del momento, aunque solo desate nostalgia y a veces melancolía (sentimientos no buenos la mayoría del tiempo a mi parecer). Tú eres mi momento, mi recuerdo y mi imaginación. Eres quien guarda su palabra como sagrada, no la olvida, no la pierde y tampoco se marchita. Tú no eres una flor, el tiempo o la vida; no eres como el viento ...