Hoy la luna se alza y aferra tu belleza contra mi alma.
Hay pocos lugares donde uno pueda sentirse como en casa. Pocos sitios seguros o rincones pequeños donde puedas sentirte especial, querido. Las personas que te aman, las que llegan a tu vida, esas que te hacen sentir bien y te dicen lo maravilloso que puedes llegar a ser, lo dicen a veces sin sentirlo profundamente, intensamente, o, si lo hacen, luego dejan de sentirlo al irse, pues sí, se van, siempre lo hacen. Igual que el tiempo, la vida o las flores cuando marchitan. Pero hay instantes, recuerdos, imaginación que quedan y vive para siempre y por siempre. Simples cosas donde puedes volver a sentirte querido, especial, maravilloso con todo ese esplendor del momento, aunque solo desate nostalgia y a veces melancolía (sentimientos no buenos la mayoría del tiempo a mi parecer). Tú eres mi momento, mi recuerdo y mi imaginación. Eres quien guarda su palabra como sagrada, no la olvida, no la pierde y tampoco se marchita. Tú no eres una flor, el tiempo o la vida; no eres como el viento ...