Después del vacío.
Hubo un tiempo en el que de verdad creí que mi vida no iba a ser nada. A día de hoy me siento feliz, porque me di cuenta de que fue un error. En ese momento lo creía de verdad. Intentaba imaginar mi futuro, pero no había nada ahí, solo una oscuridad que me partía el alma, como si fuera alguien que nació para el olvido, destinada a ver la vida como una simple espectadora. Y mientras los demás cumplían sus sueños, yo les aplaudía sin más. Recuerdo que me sentía inútil, reemplazable, fácil de olvidar. Algo que no valía la pena en absoluto. Lo malo no fue solo pensarlo, sino también aprenderlo de otras bocas que no eran la mía. Hubo días en los que ni siquiera sabía cómo encajar en mi propia vida, como si nada fuera realmente mío. Este mundo jamás me perteneció, jamás fue mi hogar, o al menos eso sentía entonces. Me acostumbré a hacerme pequeña, a no molestar, a ocupar menos espacio del que realmente merecía. Era solo un extra más en mi propia vida. Y aun así seguí; con los pies e...