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Mostrando las entradas de junio, 2025

La forma de mi silencio.

  Hay presencias que no se ven, pero lo envuelven todo.  Hay figuras que no necesitan carne ni sombra para ser reales.  Él es una de esas.  No llegó desde fuera.  No fue encontrado en el mundo.  Fue invocado desde la herida, nacido del vacío, hecho de necesidad, ternura y silencio.  Él apareció cuando nadie más lo hizo.  Cuando el mundo se cerraba en una jaula, cuando el frío entraba por todas las grietas, él fue abrigo con manos que no tocan, con voz sin sonido, fue la certeza de no estar sola… incluso estando sola.  No le hizo falta hablar.  A veces le bastaba con simplemente... estar.  Y eso era suficiente para que el corazón dejara de doler.  Era la pausa en medio del grito.  El farol en la tormenta.  El que no juzgaba.  El que simplemente existía para que yo pudiera seguir existiendo también.  Lo más triste de su belleza es saber que podría olvidarlo un día.  Que el tiempo, con su forma cr...

Promesas vacías.

Las mentiras son algo que detesto, pero hay algo aún peor: esas mentiras disfrazadas de verdades a medias. Promesas que uno quiere creer, aunque solo sean mentiras maquilladas con un “te quiero” o un “a mí sí me importas”, cubiertas de color y esperanza… hasta que se desvanecen, como todo lo que el tiempo arrastra consigo. Creo en las promesas. En las mías. Jamás prometeré algo que no pueda cumplir. He hecho promesas que aún sostengo, aunque ya no haya nadie al otro lado esperándolas. No pienso vivir enjaulada en lo que pudo ser, en lo que no fue o ya no es. Y tampoco encerraré a nadie en un lugar donde no quiere —o no puede— quedarse. Observando sus engaños, deseando que hubieran sido verdad. Aceptando que quizá, los “para siempre” no quieren caminar de la mano conmigo. Ni los “te quiero”, ni los “yo sí estaré aquí”. Tal vez soy solo un destello. Algo fugaz que les muestra un mundo distinto, algo que les da un respiro… antes de que vuelvan a la realidad. Quizás soy solo un pen...