Tiempo.

 Este mes entendí algo que jamás había podido entender de verdad: la vida no es eterna,
es un abrir y cerrar de ojos.
 Entendí, por fin, cuán corta es.
 Siento que no hay metáfora que alcance o palabra que suavice el golpe de entenderlo.
 La vida se escapa en un simple suspiro.
 Es algo así como un reloj de arena; observas la arena caer,
y no puedes hacer absolutamente nada por detenerla.


 Ayer estaba en la escuela.
 Ayer reía por tonterías,
me enojaba por cosas mínimas,
sentía que tenía toda la vida para las cosas que deseaba hacer.
Y que todo podría durar para siempre si así lo quería.
 No me importaba el tiempo, tenía mucho más del que podía imaginar.

 Hoy sé que el tiempo no sobra, que nunca sobró.
 Las horas se vuelven días y los días en meses sin siquiera darnos cuenta,
cada minuto muere apenas nace, como si fueran solo segundos.
 Ya casi tengo 25 y cuando quiera recordar,
habrá quedado ya muy atrás mis "casi 25".

 Es tan fugaz la vida que las cosas que me pasaron o comenzaron en enero parecen ya de otra vida. A una yo que ya no existe y que ya no soy.
 No hay tiempo.
 Y sin embargo acá estoy, avanzando,
aunque a veces me arrastra un no sé qué invisible que no pregunta si estoy lista o no.

 El futuro me da miedo, siempre me asustó,
pero ese miedo jamás me detendrá y muchísimo menos ahora.
 Ya no estoy para esperas que jamás llegarán,
ni para personas que quedaron atrás,
tampoco para promesas vacías.
 No estoy para el veneno tenue de los rencores,
no estoy para odiar, esas cosas ya no me pertenecen, son de otra yo, una que quedó en el pasado.

 Quiero vivir.
 Quiero vivir con locura, con intensidad.
 Quiero reírme hasta que me duela el estómago,
bailar hasta que los pies no me den más,
amar como si no nos quedara tiempo, porque así es. Uno nunca puede saber lo que va a pasar.
 Quiero equivocarme sin miedo a romperme, porque pasará igualmente.

 No deseo quedarme estancada, la vida no espera.
 La vida no se detiene por nada ni por nadie.
 Y si ella no lo hace, ¿por qué debería hacerlo yo?
 El que quiera venir que venga y disfrutemos a morir que la vida es una y es corta.

 El tiempo no es amigo, es un ladrón descarado que no teme robarte en la cara.
 Es un maldito enemigo que me recuerda que todo lo que tengo hoy podría no tenerlo mañana.
 Pero también es un buen consejero, una buena curita para el alma.
 Y cuando puede te grita para que te des cuenta que la vida es esta, es ahora,
que es la única que tenemos antes de que él no las quite también.

 Hoy decido que lo mejor es escucharlo.
 Quiero todo lo que me pueda dar.
 Prefiero arrepentirme de haber hecho cosas a arrepentirme de no haberlas hecho.
 Porque no pienso morir antes de morir, no pienso dejar que el tiempo me pase factura
por todo lo que no hice.
 Si todo acaba en un abrir y cerrar de ojos, prefiero cerrarlos siendo consciente que lo di todo,
que viví, que no me guardé las ganas de nada.
 Quiero poder decir que fui plena, feliz.

 Porque es muy corta la vida...
 Vive, disfruta, ríe, baila y que nadie, absolutamente nadie te frene.
 Que deje de importarte lo que piensen los demás, no importa la edad que tengas.
 Recuerda: nunca es tarde para vivir.

Comentarios