Tiempo.
Este mes entendí algo que jamás había podido entender de verdad: la vida no es eterna, es un abrir y cerrar de ojos. Entendí, por fin, cuán corta es. Siento que no hay metáfora que alcance o palabra que suavice el golpe de entenderlo. La vida se escapa en un simple suspiro. Es algo así como un reloj de arena; observas la arena caer, y no puedes hacer absolutamente nada por detenerla. Ayer estaba en la escuela. Ayer reía por tonterías, me enojaba por cosas mínimas, sentía que tenía toda la vida para las cosas que deseaba hacer. Y que todo podría durar para siempre si así lo quería. No me importaba el tiempo, tenía mucho más del que podía imaginar. Hoy sé que el tiempo no sobra, que nunca sobró. Las horas se vuelven días y los días en meses sin siquiera darnos cuenta, cada minuto muere apenas nace, como si fueran solo segundos. Ya casi tengo 25 y cuando quiera recordar, habrá quedado ya muy atrás mis "casi 25". Es tan...