Libros.
Libros, que simple y mágica palabra.
Hay libros de todo tipo, libros de miles de generaciones, épocas, siglos.
Libros de filosofía, etimología, fantasía, suspenso, romance.
Hay libros que se quedan guardados en los fondos de los cajones o en cajas que comienzan a llenarse de polvo. Muchos se pierden por el camino, se olvidan, se rompen, se esfuman, pero también se encuentran, se disfrutan y se arreglan.
Hay libros que llenan el alma y quedan, para hoy, para mañana... para siempre.
Se usan de fachada, se aman por las portadas, por los mundos, por lo que te producen en las entrañas.
Sacan lágrimas, risas, enojos y sentimientos que a veces no puedes encontrar fuera de ellos. Sientes ese... "algo" que no se puede explicar con palabras, pero quizá sí con miradas, con el gesto del alma.
Hay libros que no te aportan y hay otros que lo hacen más de lo que habías imaginado.
Cuando alguien se adentra en sus mundos y encuentran sus lugares correctos, ya no hay vuelta atrás. Nada puede hacerte volver al pasado y dejarlos olvidados, no a aquellos que en verdad te encuentran a ti, que han sido creados para y solo para ti.
Quien no lee no podrá entenderlo, se aburrirán cuando te escuchen hablar de una bella frase o texto. La poesía que existe no sabrán interpretarla o amarla, pues no lo ven, no lo sienten; porque no se dan la oportunidad.
Un libro es algo más que papel, que una fachada en la librería, una portada linda, un autor que quiso tachar un objetivo de su lista de vida. Es magia, es vida, es felicidad.
Escapar del mundo sin irte tan lejos; eso es lo que producen. Sentir cuando no puedes hacerlo. Llorar cuando te creíste perdido en un abismo de desiertos; sonreír cuando creías que sería imposible y respirar cuando nada respira. Es paz, es hogar.
Eso es lo que son, eso y mucho más.
Consuelo me da saber que hay más personas que amán leer. Para mi los libros son caricias al alma que me guían a otros mundos llenos de amor y fantasía. Conozco los personajes, conozco sus historias, conozco su dolor, pero ellos no conocen el mío, y tampoco lo conocerán nunca. Veré su historia de amor, de odio, sus tragedias y sus alegrías. Vagaré capitulo por capitulo deseando saber el final, pero a su vez deseando que nunca acabe. Lloraré por sus tragedias olvidando las mías propias, y reiré por sus logros, sabiendo que algún día yo tendré los míos. Me marcharé de este mundo de dolor, deseando no volver y sabiendo que volveré cuando el libro se cierre. Pero no me desanimo, sueño con pronto tener otra historia, que me transporte a un universo paralelo, donde los personajes ficticios que una vez formaron parte de mi vida cotidiana, ya no estén, y encontrar otros protagonistas. Pero en mi memoria, siempre estarán los protagonistas anteriores, haciéndome encontrar similitudes entre ambos, y a su vez haciéndome revivir un bucle de tristeza, felicidad, y sobre todo escape. Escape de la vida entera, escape de las cosas y personas malas, escape de un mundo de mentiras, y escape de mi misma. Para mí leer es esencial. Y si un día ya no puedo hacerlo, en mi memoria quedarán para siempre mis viejos recuerdos, de lecturas interminables, junto con el deseo de que jamás se acaben.
ResponderBorrar