Breve delirio.

¿Y si entras en mi cama y nos desnudamos las penas?
Ven, vamos a amarnos como si nadie existiera.

Si fingimos que, por un rato, nada hace daño.
Que durante años nos hemos buscado
solo para encontrarnos
entre escombros de corazones olvidados.

¿Y si nos vivimos
como si no quedara nada bello,
más que tus ojos mirando los míos?

Finjamos que somos lirios,
tomando un respiro
de tanto delirio.

Olvida tus demonios,
y yo olvidaré los míos.
Porque cuando nos dejamos llevar,
no hay nada que nos pueda frenar.

Gritémosle al destino
que, si no es contigo,
no es con nadie más.

Porque el café no es nada
sin esos ojos tuyos
que me mantienen en un limbo
del que no quiero regresar.

No hay droga más fuerte
o que yo desee,
más que tus besos en la frente.

Tus caricias de agua bendita,
esas que parecen curar cada herida,
cuando mis piernas
ya no saben avanzar
y el dolor se derrama
sobre esta piel marchita.

Vivámonos hoy,
aunque mañana
todo vuelva a comenzar
y nos convirtamos
en dos completos extraños.

Porque tal vez el amor siempre fue esto:
un breve delirio,
dos almas cansadas
haciéndose refugio
antes del olvido.

Y cuando vuelva el silencio
a dormir entre nosotros,
recordaré que alguna vez
fuimos incendio
antes de ser frío.

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