Breve delirio.
¿Y si entras en mi cama y nos desnudamos las penas? Ven, vamos a amarnos como si nadie existiera. Si fingimos que, por un rato, nada hace daño. Que durante años nos hemos buscado solo para encontrarnos entre escombros de corazones olvidados. ¿Y si nos vivimos como si no quedara nada bello, más que tus ojos mirando los míos? Finjamos que somos lirios, tomando un respiro de tanto delirio. Olvida tus demonios, y yo olvidaré los míos. Porque cuando nos dejamos llevar, no hay nada que nos pueda frenar. Gritémosle al destino que, si no es contigo, no es con nadie más. Porque el café no es nada sin esos ojos tuyos que me mantienen en un limbo del que no quiero regresar. No hay droga más fuerte o que yo desee, más que tus besos en la frente. Tus caricias de agua bendita, esas que parecen curar cada herida, cuando mis piernas ya no saben avanzar y el dolor se derrama sobre esta piel marchita. Vivámonos hoy, aunque mañana todo vuelva a comenzar y nos convirtamos en dos completos extraños. Porque...